Una de las cosas a las que se enfrenta al viajero es la incertidumbre, no saber dónde dormir, dónde comprar víveres, etc., eso tiene mucho encanto, pero si tu tiempo para viajar es limitado, necesitas llevar cierta información previa. Existen archivos para GPS que recopilan datos y son de gran utilidad, especialmente si no dispones de 6 meses para rodar y no puedes permitirte perderte un par de días en tu viaje. Voy a poner un enlace a un mapa que he confeccionado con los sitios donde he estado, de tal manera que quien quiera puede consultar dónde he dormido, comprado víveres y repostado. No pongo todo, pues no siempre es fácil posicionar exactamente el lugar, también aviso que, algunas cosas, pueden cambiar o dejar de estar en esa localización. Espero ir recordando más cosas para ir actualizando el mapa.
Viaje en moto desde Torremolinos hasta Mongolia, realizado por los riders María Tejada y Basilio Pozo
martes, 27 de mayo de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Rodando cerca de Tariat, Mongolia.
En el siguiente video se nos ve atravesando una pista cerca de la localidad de
Tariat, en Mongolia. El video lo rodó un austriaco que vino con nosotros un par
de días por la zona central. Las mejores tomas están pasado el minuto 3:40.
Rodar por las zonas cercanas a lagos implica encontrar pistas con algo de arena,
en esta no había mucha pero tampoco podíamos despistarnos. Podéis ver lo bien se
que porta la moto, son 500kg que circulan entre 40 y 60 km/h.
Dentro de unos días presentaré un video-resumen del viaje.
viernes, 4 de octubre de 2013
Mantenimiento de la moto al terminal el viaje.
Ahora que estamos en casa, he de hacerle un buen mantenimiento a la moto y reparar algunas cosas. El viaje me ha demostrado que es una buena moto para recorrer grandes distancias, con seguridad y comodidad; ahora tengo que devolverle mi gratitud dejándola operativa al 100%.
Una de las primeras cosas que hicimos, fue desmontar los amortiguadores y llevárselos a Goby Racing. Al delantero le hizo el mantenimiento totalmente gratis y por el trasero me cobró solo 120€. Guillermo me avisó que controlara el hidráulico del trasero, pues se había quedado en la posición más cerrada (algo raro pues activé el Ajuste Electrónico de Suspensión-ESA en el modo confort o posición más abierta). Actualmente estoy a la espera de encontrar un motor eléctrico que regula el hidráulico, pues parece que no funciona y se ha quedado bloqueado en el modo sport; esto hace la moto muy rígida en la rueda trasera.
Al desmontar los amortiguadores, también observé que los casquillos por los que pasan los tornillos que los fijan al chasis estaban en mal estado, así que decidí sustituirlos por unos rodamientos de agujas con retén y casquillo.
En un futuro, no muy lejano, pretendo mandar los dos amortiguadores a Wilbers. Allí te cambian los amortiguadores y los muelles por unos buenos; y además los ajustan a tú peso y manera de conducir (según un cuestionario que debes rellenar). También te ponen un motor nuevo del hidráulico trasero, si lo necesitas. El precio no es barato, pero sigues conservando el sistema ESA y montas unos amortiguadores-muelles de los buenos.
Antes de volver a montar el amortiguador delantero, aproveché y cambié la correa del alternador. Ya llevaba puesta 40.000 km.
Nada más montar los amortiguadores me dediqué al motor: lo primero que le hice fue un lavado con aceite (semisintético 10W40) y con un filtro nuevo. Dejé escurrir totalmente el último aceite del viaje, le puse este nuevo y lo mantuve sobre unos 60 km que usé la moto. Lo dejé escurrir y le puse el definitivo: Castrol 10W50 sintético con un filtro nuevo. También cambié el filtro de aire de la admisión.
Antes de poner el aceite definitivo y con el motor frío, hice el reglaje de válvulas. Ya necesitaban ser ajustadas. También cambié las cuatro bujías, el estado de las mismas nos da una idea de los combustibles que he usado. Las cuatro bujías me han costado 43 euros.
De izquierda a derecha: bujías primaria y secundaria del cilindro derecho, y una bujía nueva. Las del cilindro izquierdo estaban en el mismo estado.
Toca pasar por el "túnel" de lavado. Un quitagrasa y una esponja, son los mejore aliados para la suciedad que se resiste. Habitualmente utilizo un jabón especial para vehículos, pero en esta ocasión necesito algo más agresivo.
Para limpiar los metales de la moto y las zonas de pintura, he tenido que usar un pulimento. Han quedado bastante bien y he conseguido quitar (frotando un buen rato) todo el alquitrán que tenía la moto. Las maletas de aluminio han quedado perfectas, tenían varias marcas del viaje y ahora brillan como si fueran espejos.
Como uno de los problemas, durante nuestra aventura, fue el retén derecho de la horquilla; he cambiado ambos retenes y limpiado las botellas con gasolina. También controlé los niveles de aceite: la botella izquierda no había perdido y la derecha perdió 10cc. En la primera foto se puede ver el residuo en el fondo y es que la moto tiene más de 94.000 km. La segunda es de la botella totalmente limpia. Por suerte conté con la ayuda de mi amigo Dani, que siempre está dispuesto para la mecánica.
Otra cosa que tenía que reparar es el puño calefactable izquierdo. En mayo ya tuve que hacerle un arreglo, pero en Rusia falló y no volvió a funcionar. He sacado el puño y revisado la resistencia, por desgracia no he conseguido dar con la parte deteriorada y no funciona. Con el polímetro he comprobado que llega tensión a los cables pero la resistencia está rota en algún sitio. Además, la resina que lleva sobre ésta repele el estaño, con lo que no es posible hacer puntos de soldarura para unir las secciones. Un puño nuevo cuesta sobre unos 70€; así que, por ahora, seguiré sin ese lujo en el puño izquierdo.
También he aprovechado para montar el nuevo deflector derecho, no es tan caro como me esperaba (18€).
Poco a poco voy rematando trabajos. He pulido las llantas, tensado ligeramente los radios, revisado presiones de neumáticos, aplicado conservador de plásticos a la moto y pegado la pequeña raja que tenía un soporte de faro antiniebla.
También he revisado-rellenado los niveles del líquido de frenos y cambiado el líquido de embrague. La valvulina de la caja de cambios tiene algo más de 4.000 km, con lo que la dejaré hasta la siguiente revisión que le haga.
La propulsión trasera muestra algo de juego y el rodamiento exterior suena un poco, como tengo un rodamiento nuevo voy a cambiarlo, junto con el rodamiento cónico y los dos retenes. Para ello llevaré la propulsión a Granada, que por 152€ me hacen todo el trabajo.
He comprado el fuelle de la propulsión trasera (ya estaba algo agrietado y viejo) y algunos tornillos y gomas para sustituir. El puente inferior de la cúpula (el que se rajó por las vibraciones) voy a mirar de soldarlo y pintarlo, si queda bien estupendo; en caso contrario encargaría uno.
Así es como está ahora, casi nueva. Me falta ponerle los soportes de las maletas, que también los he limpiado a conciencia, pero hasta que no cambie el rodamiento del cardan y reajuste el amortiguador trasero se quedará así.
He comprado el fuelle de la propulsión trasera (ya estaba algo agrietado y viejo) y algunos tornillos y gomas para sustituir. El puente inferior de la cúpula (el que se rajó por las vibraciones) voy a mirar de soldarlo y pintarlo, si queda bien estupendo; en caso contrario encargaría uno.
Así es como está ahora, casi nueva. Me falta ponerle los soportes de las maletas, que también los he limpiado a conciencia, pero hasta que no cambie el rodamiento del cardan y reajuste el amortiguador trasero se quedará así.
Con esta entrada termina el blog. Han sido 12 meses, desde que comenzamos con la preparación, intensos y emocionantes. Es una experiencia única, que seguro nunca olvidaremos.
De nuevo, muchas gracias a todos los que nos habéis apoyado y seguido por el blog. Esperamos, que con nuestras historias, hayáis podido viajar un poco con nosotros.
Quizá va siendo hora de ir pensando en la siguiente aventura, puede que...¿Suramérica?
María y Basi
lunes, 23 de septiembre de 2013
Mantenimiento y problemas de la moto durante el viaje.
Ningún vehículo está exento de mantenimiento y en nuestro viaje tuvimos que hacerle algunas cosas, aunque intentamos hacerle lo mínimo. Conozco mi moto y sé de lo que es capaz de aguantar.
Antes de salir de Torremolinos le hice una revisión total, por lo que salió en perfecto estado de marcha. No obstante, tuve que realizar algo de mantenimiento durante los más de 27.000 km que recorrimos. Paso a indicar el mantenimiento que le hicimos:
- Cambio de aceite y filtro de motor a los 10.000 km.
- Cambio de pastillas de freno a los 16.500 km. No era necesario cambiarlas, pero como me puse a revisar el sistema de frenos aproveché y las cambié. Actualmente las tengo de reserva pues les queda bastante uso.
- Cambio y purgado del líquido de frenos a los 17.000 km.
- Cambio del filtro de aire a los 20.700 km.
- Cambio de la valvulina de la caja de cambio y de la propulsión trasera a los 22.500 km.
- Cambio del aceite de motor a los 23.300 km. Como no tenía más filtros de aceite, lo vacié de aceite y volví a instalar.
- Líquido limpia inyectores a los 26.000 km. Un bote en dos depósitos seguidos.
No le hice más mantenimiento durante el viaje, ni reglaje de válvulas, ni sincronizado de cilindros, ni cambio de bujías, nada de nada. Si que es verdad que ahora necesita ponerla a punto, pero es evidente que después de una "ruta" así de larga hay que hacer un buen mantenimiento.
También tuve algunas averías en la moto, paso a describirlas:
- Fallo del puño calefactable izquierdo a los 6.500 km. Ya lo reparé antes de salir, pero volvió a fallar.
- Pérdida de parte del aceite del amortiguador delantero a los 7.000 km. No tiró todo y he podido hacer todo el viaje sin tocarlo. El amortiguador no ha trabajado casi nada desde ese momento.
- Se rajó el deflector derecho. Realmente ya llevaba una pequeña raja desde hacía un año, pero con las vibraciones se hizo más grande. Antes de que se rompiera lo fijé con cinta aislante y aguantó todo el viaje.
- Pérdida de frenada a los 16.500 km. Supongo que el circuito debió coger aire, desconozco el motivo. Lo solucioné comprando líquido de frenos y purgando todo el circuito a los 17.000 km.
- Rotura del puente inferior que sujeta la pantalla de la moto a los 17.300 km. Las excesivas vibraciones y la nula absorción del amortiguador delantero debieron rompelo. Lo solucioné fijando el puente con unas bridas.
- Rotura del retén de la botella de suspensión derecha a los 17.500 km. No llegó a tirar mucho aceite, saqué la barra y limpié el retén y el guardapolvo. Ha aguantado el resto del viaje sin tirar casi nada de aceite. También creo que pudo ser debido al excesivo trabajo de las barras, pues delante solo funcionaba el muelle.
Como podéis ver, la moto se ha portado estupendamente y no ha dado problemas. Cierto que la conozco perfectamente y yo soy quien le hace el mantenimiento, por lo que sé donde pueden aparecer algunas averías. Nuestra conducción ha sido, creo yo, la adecuada para un viaje de este estilo (carreteras, carreteras malas y pistas). Conducir tipo enduro no te asegura regresar con la moto, de hecho, creo que la moto no aguantaría ese trote. Hay que tener muy presente que con el depósito lleno pesa 256 kg, nosotros llevábamos 52 kg de equipaje más 12 kg de las Metzeler Tourance que fijamos a los lados, en total 320 kg, eso sin contar nuestro peso con la ropa de moto (170 kg). Casi 500 kg que han de pasar por todo lo que se les ponga delante, imaginaos lo que sufre todo el conjunto.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Algunos datos tras el viaje.
Después de un viaje de 27.000 km y más de dos meses, hay que recopilar información y reflexionar sobre el mismo. A continuación os pongo algunos de los datos relevantes:
- Gastos iniciales: 4.760 euros (incluidos los 1.000$ que llevamos en efectivo para cambiar moneda en los distintos países y pagar alojamientos, comida, etc.). En estos gastos está todo el material que hemos comprado para acampar, ropa, recambios, herramientas, billetes de avión y barco, vamos, todo lo previo a la salida.
- Países: En total hemos pasado por 14, por alguno de ellos hemos cruzado dos o tres veces. Los países visitados han sido: España, Francia, Alemania, Lituania, Letonia, Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tajikistán, Uzbekistán, Ucrania, Eslovaquia y Austria.
- Duración: 79 días (salida el 10 de junio y regreso el 27 de agosto).
- Kilómetros totales: 27.041 km, medidos con el cuentakilómetros de la moto.
- Kilómetros por carreteras en muy mal estado: 2.500 km (aproximados). Cuando me refiero a este tipo de carreteras, quiero aclarar que son esas carreteras que están tan mal (agujeros, grietas, piedras, etc.) que prefieres rodar por una pista o camino que por esa "carretera".
- Kilómetros por pistas: 2.600 km (aproximados). Pistas en mejor o peor estado, con piedras, tierra, arena o grava.
- Kilómetros con las Metzeler Tourance: 16.964 km. Parte de esos kilómetros se hicieron desde Torremolinos hasta Ulán-Bator (Mongolia) y el resto, regresando, desde Astrakán (Rusia) hasta Torremolinos (España).
- Kilómetros con las Continental TKC80: 10.077 km. Desde Ulán-Bator (Mongolia) hasta Astrakán (Rusia).
- Gasto de combustible en euros: 1.400 euros (aproximado y teniendo presente la variación del precio según países y consumo de la moto). Parte de estos gastos se pagaron con tarjeta y parte en efectivo (con moneda de cada país que obteníamos cambiando los 1.000$ que llevamos inicialmente o sacando efectivo en cajeros).
- Gasto de combustible en litros: 1.540 litros (aproximado).
- Gasto en alojamientos: 1.000 euros (aproximado). Parte de estos gastos se pagaron con tarjeta y parte en efectivo.
- Gasto en comida: 675 euros (aproximado). Parte de estos gastos se pagaron con tarjeta y parte en efectivo.
Respecto a la ruta inicial que pasaba también por Rumanía, Serbia, Hungría e Italia, decidimos variarla porque el tiempo que nos quedaba no nos permitía visitar bien algunos de esos países y preferimos dejarlos para otro viaje.
También creo que la manera más acertada de cruzar Rusia es subiendo la moto en un tren en Moscú y bajándola en Novosibirsk o Krasnoyarsk, ¿por qué? Pese a que Rusia tiene mucha naturaleza y es un país bonito, esa ruta es una de las principales y el tráfico de grandes camiones y coches es muy intenso, no permiten disfrutar del recorrido como a un motorista le gustaría. Subiendo la moto en el tren puedes disfrutar de las vistas, descansar y ahorrarte muchos kilómetros a tus espaldas. De esa manera puedes bajar la moto en Siberia y disfrutar más de esa zona, que tiene menos tráfico.
Igualmente, creo que, si tuviera que repetir el viaje lo haría en el mismo sentido. Primero Rusia, Mongolia, los países ex-soviéticos y regreso a España. Pero eso es cuestión de gustos, yo prefiero hacer la parte más monótona al principio.
Sigo pensando que un viaje de este tipo es mejor hacerlo solo o con tú pareja, encontrar un compañero motero con quien durante más de dos meses no tengas conflictos es muy difícil. Y siempre puede acarrear complicaciones, para uno o para otro. A nosotros nos gusta viajar solos y nos compenetramos perfectamente.
Es imprescindible tener unos conocimientos básicos de la mecánica de tú moto, puede que no se rompa nada pero, también, pueden empezar a aparecer averías y si no sabes repararlas o juzgar si puedes seguir en ruta es un problema.
La seguridad en esos países es buena, al menos, nosotros no hemos apreciado peligro en ningún sitio. La gente es pacífica y siempre puedes encontrar a alguien que te ayude. Respecto a los animales, no hemos encontrado problemas de animales potencialmente peligrosos en la ruta que hemos hecho.
Las comunicaciones son buenas. El Mundo ya no es lo que era antes y en casi todos los países puedes comprar tarjetas de datos para estar comunicado.
Casi imprescindible conocer el alfabeto cirílico y algunas palabras de ruso. El inglés es fundamental para relacionarse con el resto de viajeros y para países como Tajikistán (hemos encontrado bastantes tajicos que sabían hablar inglés), Uzbekistán (tiene bastante turismo extranjero en las grandes ciudades) y en algunas de las fronteras.
Las condiciones sanitarias son aceptables, evidentemente no son como en Europa pero no acarrean más problema que alguna leve diarrea. Nosotros comimos de todo y no tuvimos problemas, además, siempre llevamos medicamentos adecuados en el botiquín. La limpieza en los aseos, en algunas zonas, es muy precaria y en muchas de las letrinas exteriores, el anterior "cliente" de la misma no suele ser precisamente muy limpio. Me explico: las letrinas tienen un suelo de madera con un orificio, si no aciertas puedes usar una escoba de medio metro para empujar el "material" hacia el agujero, pero eso no siempre suelen hacerlo y cuando entras te encuentras con la sorpresa. También es recomendable llevar papel higiénico en la moto y, cuando vas a un aseo, cogerlo; pues no siempre hay a disposición del usuario.
Las carreteras, como muestran algunos de nuestros vídeos, pasan de ser buenas a malas o muy malas. Es fundamental no bajar la guardia nunca, pues la conciencia de seguridad no está implantada en esos países y puedes encontrar un camión parado tras una curva.
Avituallarse es fácil, en toda la zona se encuentran tiendas (magazin) donde comprar papel higiénico, pasta de dientes, agua, jabón, desodorante (este producto puede ser algo difícil de encontrar en Mongolia) y comida.
Se puede pagar, casi en todos los sitios, en dólares; pero el cambio no suele ser bueno. Muy recomendable cambiar antes o después de las fronteras. Los euros no están muy bien valorados, es mejor llevar la moneda americana. Salvo en Uzbekistán, en el resto de países puedes usar los cajeros sin problemas.
Quizá, para realizar el viaje con más soltura y disfrutar más de algunas zonas, sí sería conveniente hacerlo en algo más de tiempo que el que hemos usado nosotros. Nuestro viaje ha durado 79 días, dedicarle 15 ó 20 días más sería lo óptimo.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Alemania - Francia - España.
23 de agosto, viernes. 1.315 km. Múnich (Alemania) – La Junquera
(España).
Como queríamos recorrer los
máximos kilómetros posibles, nos levantamos a las 6:30 y nos despedimos de
nuestra anfitriona. Unos kilómetros después de comenzar la ruta paramos a
desayunar y llenar el tanque de la moto. La ventaja de no tener límite de
velocidad en algunos tramos de autopistas nos hizo recorrer bastantes
kilómetros en poco tiempo, rodar a 170km/h y seguir estando dentro de la
legalidad te permite concentrarte en la conducción.
Nuestra ruta comenzó en Múnich y
tomó rumbo a Stuttgart y Kalsruhe, donde emprendimos dirección sur para pasar a
Francia por la localidad de Mulhouse. Para la hora de comer ya estábamos bien
metidos en nuestro país vecino, así que paramos en una estupenda área de servicio
y, a la sombra de unos majestuosos pinos, nos zampamos dos ensaladas (una de
atún y otra de pollo) acompañadas de unos refrescos de té.
Emprendimos nuestro camino con el
estómago lleno y con ganas de intentar llegar al norte de España. En las zonas costeras
de Francia nos encontramos con algunos atascos, que por suerte eran en sentido
contrario.
Llegamos a La Junquera por la
noche, habíamos recorrido 1.315 km a lo largo del día. El primer hotel que
vimos tenía un precio elevado, 73€/noche. Pusimos nuestras tarjetas SIM en los
teléfonos y buscamos hotel. Encontramos uno por 58€ la noche, un buen precio
para un hotel con una gran habitación, un cuarto de baño estupendo y unas
cómodas camas. Así que reservamos y nos fuimos directos. Después de cambiarnos
de ropa bajamos para cenar y disfrutar de algunos manjares españoles: jamón
ibérico, embutidos y una ensalada repusieron parte de las fuerzas perdidas a lo
largo de la jornada.
PD. Teníamos varios videos grabados, pero desde primera hora de la mañana se estrelló algún insecto en el centro de la lente y no se ven nada bien.
24 de agosto, sábado. 150 km. La Junquera - Barcelona.
Las nubes aparecen tímidamente sobre
nosotros, parece que el día no será caluroso. Desayunamos tarde y salimos con
el tiempo suficiente para llegar a Barcelona a la hora de comer.
Los 150 km que nos separan de
Barcelona los recorremos sin problema alguno, mientras, observamos los atascos
que se forman en algunas salidas de la autopista que dan a zonas de playa.
Llegamos a la casa de mi prima
Eva sobre las 13:30, nos vestimos de paisano y dejamos que nos lleve a un sitio
de pescado que le han recomendado. Es un restaurante de barrio donde la calidad
del pescado es excelente. No tardamos en llegar y sentarnos para comer. La
bebida la tenemos clara: un vino blanco, pero por problemas de abastecimiento
se habían quedado sin existencias, así que decidimos tomar un cava. Atrás
quedan los momentos en los que me pido una cerveza local de medio litro.
Tardamos en escoger plato, pero la elección fue correcta: sepia a la plancha,
variado de pescado y marisco y ensalada de atún.
La tarde la dedicamos a recorrer
parte de la ciudad y comprar algo de ropa, que nos permitirá salir por la noche con una pinta menos aventurera que con las zapatillas de montaña y los
pantalones desmontables.
Por la noche, quedamos con el
grupo de amigos de Eva para tomar una copa y desentumecer los músculos en un
club de moda.
Regresamos no muy tarde y con más
ganas de fiesta, pero al día siguiente nos tocaban recorrer bastantes
kilómetros hasta Guadix y no podíamos alargar mucho el “guateque”.
25 de agosto, domingo. 820 km. Barcelona – Guadix.
Nos levantamos más tarde de lo
deseado, pero había que descansar porque la ruta no era corta. Recogí la moto
del aparcamiento donde la guardé la noche anterior (me recomendaron que, en
Barcelona, no dejara la moto en la calle durante la noche) y nos despedimos de
Eva. Como siempre, nos ha tratado estupendamente y nos ha llevado a sitios magníficos. ¡Gracias Eva! Y salimos dirección sur.
A los 200km de salir paramos en
una gran área de servicio para desayunar-comer y proseguir nuestro camino, el
día estaba nublado y se rodaba con comodidad. El GPS nos indicaba que llegaríamos
a nuestro destino sobre las 19:00.
No tardaron mucho en desaparecer
las nubes y hacer acto de presencia el sol, ese amigo que hace subir el
mercurio hasta temperaturas veraniegas no tan placenteras para rodar por una
insulsa autovía.
En una parada para repostar, el
encargado de la gasolinera le preguntó a María se veníamos de Europa, cuando le
respondió que habíamos ido hasta Mongolia se quedó perplejo de nuestro viaje. Y,
es que, mirando un mapa, Mongolia no está precisamente cerca. Ahora es cuando
realmente nos damos cuenta de lo lejos que hemos llegado.
Hicimos paradas cada 150 km hasta
Murcia, desde allí tiramos directamente hacia Guadix y no paramos ni para
repostar pese a que la Tardis pedía "sopa" desde hacía tiempo. Llegamos a Guadix
sobre las 19:30 y con una supuesta autonomía de 36km, pufff, por los pelos.
Allí nos esperaban los padres de
María (Ramón y Pepita) para darnos la bienvenida y ofrecernos algo fresco. Como
siempre, me lancé sobre un litro de horchata que descansaba en la nevera
esperando el momento de ser bebido por algún aficionado a la chufa. No tardaron
mucho en llegar Nuri y Ventura. Pasamos un buen rato relatando algunas de
nuestras peripecias mongolas.
Para cenar nos servimos unas
tapas de jamón y queso, acompañadas de una cerveza local granadina: Alhambra
Reserva 1925, ¡ummmm, que rica!
26 de agosto, lunes. 0 km. Guadix.
No recuerdo la hora a la que nos
levantamos, por fin un día en el que no había que hacer nada, no teníamos que
visitar nada, ni llegar a ninguna población, ni reparar nada, solo descansar.
Pasamos el día en la casa
contando nuevas aventuras y preparando algunas crónicas. Como el 29 de agosto
es mi cumpleaños y no íbamos a estar, lo celebramos con una rica tarta después
de la comida.
Por la noche salimos de tapas,
Guadix es una localidad con tradición tapera. Fuimos a uno de nuestros locales
preferidos, en él te sirven la cerveza Alhambra muy fría y te traen una jarra
de barro helada para beberla, ¡genial!
27 de agosto, martes. 185 km. Guadix – Torremolinos.
Amanece nublado y con
posibilidades de tormenta, veremos qué tiempo hace cuando tengamos que
emprender nuestro último tramo de viaje.
Después de comer hacemos las
maletas y salimos dirección Torremolinos, dirección a casa.
Cruzamos el Puerto de la Mora,
1.380 metros de altura, y pasamos cerca de Granada. El tráfico es bueno y
podemos avanzar con rapidez, llegamos a la zona de Las Pedrizas en Málaga y
bajamos hacia la capital de La Costa del Sol. Ya queda menos para finalizar
nuestra aventura.
Cerca de las ocho de la tarde
pasamos por el arco que da la bienvenida a Torremolinos, ¡ya hemos llegado!
Hace casi un año que comenzamos a
organizar nuestro viaje por las Tierras de Gengis Kan (aunque ya lo teníamos en
mente mucho antes) y, ahora, llega a su fin tras 27.041 km. Nos entristece palpar
el final de este periplo por tierras lejanas y dejar atrás las emociones, las
tensiones, los paisajes y la gente que hemos visto allí. Cada nuevo día estaba
lleno de objetivos: cambiar moneda o conseguir combustible, llegar a cierta
zona, pasar por tal puerto, cruzar una frontera, encontrar un buen sitio para
acampar, etc. Ahora, llega el momento de la calma; ahora, empezaremos a
asimilar lo vivido, a recordar contando a los amigos cada pequeño detalle y
mirar, desde la lejanía, esos países que hemos pasado con nuestra moto. Quizá,
nuestra próxima aventura sea Suramérica.
Pero no penséis que aquí se
termina el blog, quedan algunas cosas por contar y hay que realizar
mantenimiento a la moto, así que no dejéis de seguir el blog porque esto no se
ha terminado aún.
Muchas gracias a todos los que nos habéis apoyado con esta aventura y a todos los que nos habéis seguido, significa mucho para nosotros saber que os ha gustado el viaje y nuestro blog.
sábado, 31 de agosto de 2013
Alemania.
21 de agosto, miércoles. 0 km en moto. Múnich - Garmisch - Mittenwald (Alemania).
Por suerte, mi tía Erika tenía
todo organizado para ver sitios cercanos a Múnich y disfrutar del buen día que
hacía.
Cogimos su coche y nos fuimos
hacia Garmisch. La carretera es estupenda y los paisajes perfectos para
deleitar la vista. Lástima que íbamos en coche, en moto seguro que se disfruta
mucho más. Hicimos varias paradas para relajarnos con el ambiente reinante y
comimos en Mittenwald, muy cerca de la frontera con Austria. Actualmente es uno
de los lugares más importantes en la fabricación de instrumentos de cuerda de
Alemania.
Llegamos a Múnich a la hora
idónea para cenar. Quesos variados, tomate con atún y una cerveza bávara son un
buen reconstituyente para cualquier turista, sobre todo si lo culminas con una
estupenda tarta estilo Sacher.
22 de agosto, jueves. 14 km. Múnich (Alemania).
Después de desayunar, los cuatro,
nos fuimos al parque Flaucher. Se encuentra a orillas del río Isar y es muy
extenso, casi se podría decir que es un bosque dentro de Múnich. Estuvimos casi
toda la mañana paseando y dando de comer a los patos, poco tímidos a la hora de
acercarse a la gente. También se ven algunas carpas con buenas dimensiones.
A la hora de comer nos llevaron a
una típica cervecería que está en el mismo parque. Pudimos degustar un
exquisito cerdo al horno con salsa de cerveza y bolas de patata, acompañado de
una refrescante cerveza local. ¡Faltaría más!
Por la tarde nos fuimos a visitar
el museo Bmw, queríamos ver los inicios de la marca y la exposición de
vehículos y motores. Nada más entrar y pagar los pases, nos dieron una llave
para taquillas más grandes pues nos vieron con las chaquetas de moto y los
cascos. El museo está bien organizado y tienes todo en dos idiomas (alemán e
inglés). Puedes encontrar desde coches clásicos hasta motores de avión, hasta
está la sección de Rolls Royce.
Comenzamos con las motos.
Comenzamos con las motos.
Ahora vamos con los cuatro ruedas.
Sección Rolls Royce.
Para el apartado final he dejado los motores (de moto, coche, barco y avión).
Estuvimos cerca de una hora y media visitando el museo y yo disfruté como un niño pequeño, para los amantes del motor y la mecánica merece la pena. Me hubiera gustado tener más a mano las motos y ver más motores de moto, pero esto es lo que hay.
Para cenar degustamos unos
Pretzel y unas salchichas Weisswurst con mostaza dulce, por supuesto, con una
rica cerveza.
Mañana nos toca emprender el
camino hacia España, nos hubiera gustado pasar más días con mi tía Erika y su
amiga Mari Ángeles, pero no disponemos de más tiempo. Nos han tratado
estupendamente y mi tía, pese a tener la muñeca rota, nos ha llevado por todos
los lados. ¡Muchas gracias por todo!
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